lunes, agosto 08, 2005

Hi, from Argetina - Primera entrega

Hola Miguel/Amigos.

Blogger, es un site de Google, que permite manejar BLOGs,
los BLOGs son una especie de Diario que cada uno puede
armar para anotar cosas de su interes, y que desea compar-
tir con alguien.
A mi me pareció una buena manera de "subir" las cosas en
internet, dejandolas faciles de encontrar.

Si estas acá ya encontraste la punta del ovillo.

Suerte

Respuestas productivas a la inoculación y su interacción con la fertilidad química en el cultivo de soja en siembra directa


Campaña 2004/2005
Respuestas productivas a la inoculación y su interacción con la fertilidad química en el cultivo de soja en siembra directa


En el ciclo 2002/03 la soja fue sembrada en 12.606.845 has (SAGPyA, 2004) y se estima que en la pasada campaña se superaron los 13 millones de hectáreas. Este cultivo presenta una alta acumulación de proteínas en las semillas, lo que la convierte en el cultivo con la mayor demanda de Nitrógeno (N) y la menor producción de biomasa de semilla por fotoasimilado producido. Por esto el N es el nutriente más crítico para el cultivo y si no existen limitantes mayores, el rendimiento de soja es función directa de la capacidad de acumular N que exhibe el cultivo. En su carácter de leguminosa, puede cubrir sus requerimientos de N a partir del aporte del N del suelo (por mineralización) y por medio de la fijación biológica de N.

Objetivos principales

Caracterizar la respuesta a la inoculación de cultivos de soja en distintas condiciones ecológicas y de manejo.

Determinar interacciones entre la inoculación del cultivo y la nutrición fosfatada y azufrada

Tratamientos

Tratamiento

1

2

3

4

Nombre

Testigo

P + S

Inoculado

I + P + S

Inoculación

-

-

SI

SI

Fertilización

-

SI

-

SI

Empresas Patrocinantes

Localización de Fósforo en Siembra Directa Campaña 2004/2005


Localización de Fósforo en Siembra Directa Campaña 2004/2005


El fósforo (P) junto al nitrógeno (N) son dos de los nutrientes que afectan en mayor medida la producción de los cultivos agrícolas en la Región Pampeana Argentina. La intensificación de la agricultura en estas regiones, la gran difusión de la soja y del doble cultivo (trigo/soja), con mayores rendimientos y niveles de extracción de nutrientes han acentuado el empobrecimiento de los suelos (Berardo, 2000).



Objetivos principales

Evaluación de diferentes sistemas de aplicación de P en una rotación agrícola tipo, de T/S - M - S.

Tratamientos

Tratamiento

1

2

3

4

5

6

Nombre

Testigo

25 kg/ha

de P

25 kg/ha

de P

50 kg/ha

de P

50 kg/ha

de P

150 kg/ha

de P

Voleo en

otoño

-

125 kg SPT

-

250 kg SPT

-

750 kg SPT

Incorporado a la siembra

-

125 kg SPT

-

250 kg SPT

-

Empresa Patrocinante

El imán de la siembra directa



El imán de la siembra directa


Un grupo integrado por 120 empresarios agrícolas llegó al país para aprender, en su cuna, sobre agricultura de conservación.

En los últimos días tuvimos la visita de un nutrido grupo de productores españoles ávidos por descubrir de qué se trataba este boom de la siembra directa, o de la agricultura de conservación, como la llaman los europeos. En un viaje a la Argentina organizado por la empresa Monsanto España, 120 referentes españoles —entre productores y técnicos dedicados a la agricultura— pasaron por tierras argentinas para compartir conocimientos y principalmente experiencia productivas con pares argentinos.

Carlos Martín, líder del grupo de visitantes y miembro del staff de Monsanto en España, destacó que "para nosotros es una muy buena oportunidad poder conversar con muchos colegas pioneros en siembra directa, intercambiar experiencias y plantear nuestros interrogantes acerca de los aspectos prácticos que cambian en el manejo cuando uno ingresa al sistema de siembra directa". Ocurre que desde hace varios años la agricultura sin laboreo ha dejado de ser una rareza de productores americanos y va ganando adeptos en distintos rincones del planeta. Sin ir más lejos, al mismo tiempo que este nutrido grupo de españoles visitaba Argentina, técnicos de AAPRESID participaron de un Congreso sobre siembra directa en Ucrania. Es que la directa no conoce de límites políticos, y cada vez con mayor fuerza comienza a crecer en regiones de todo el planeta.

Pero volvamos a la visita española. Para comenzar, con el intercambio el pasado lunes 22 de noviembre y aprovechando los preparativos de la megamuestra FERIAGRO a realizarse en marzo, técnicos de Ferias y Exposiciones Argentinas, junto a profesionales de INTA y AAPRESID organizaron en "La Flamenca" una jornada a campo para poder apreciar en acción a la maquinaria argentina. Alejandro Clot, gerente técnico de FERIAGRO, comentó que "nos pareció interesante aprovechar el marco que ofrece el establecimiento donde se realizará la megamuestra para convocar a fabricantes de maquinaria nacional para que muestren sus equipos a productores españoles". La idea tuvo rápido eco en CAFMA (Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola) y en Fundación Exportar; quienes se sumaron a la convocatoria. Fue así que el lunes, previa visita a un establecimiento de producción de frutas en San Pedro —ya que en el grupo había productores frutícolas— llegaron los españoles a ver en movimiento la maquinaria de directa. Hubo fierros de 14 empresas diferentes mostrando desde sembradoras, pulverizadoras, hasta equipos de cosecha con carros autodescargables. Un despliegue de la industria nacional de maquinaria agrícola, que en materia de siembra directa tiene mucho por ofrecer.

El encuentro comenzó con 3 presentaciones técnicas realizadas por Martín Ambrogio (AAPRESID), Rodolfo Gil (Instituto de Suelos de INTA Castelar) y Mario Bragachini (INTA Manfredi). Los especialistas destacaron los conceptos básicos que deben respetarse para que la siembra directa funcione como sistema de producción integral, y no como una herramienta ocasional; puntualizando, además, aspectos específicos de adaptación para la situación española. Hay que tener presente que los 3 profesionales argentinos han estado visitando y trabajando en España, y conocen buena parte de sus ambientes productivos.

El martes 23, la gira continuó por el sur santafesino. Por la mañana, el grupo de españoles realizó un mini-tour por el río Paraná, pudiendo apreciar "desde el agua" la magnitud del complejo agroindustrial y portuario del gran Rosario; otro de los puntos fuertes del sector agroalimentario nacional.

Por la tarde, y junto a técnicos de AAPRESID, se visitó un establecimiento referente en la zona; como lo es la estancia San Nicolás, propiedad de Agrouranga SA. Durante la recorrida, Jorge Sttafolani, responsable técnico del establecimiento, comentó "lo trascendental que fue el adoptar hace más de 12 años un sistema de siembra directa continua, lo cual ayudó a resolver los problemas de erosión típicos de una zona ondulada y con suelos pesados". La fecha del año ayudó a mostrar toda la diversidad de cultivos, ya que ubicados en el vértice en el que conjugan cuatro lotes se podía observar: trigo a punto de ser cosechado, soja de primera sobre rastrojos de un doble cultivo, maíz pisingallo que ya había comenzado su etapa de crecimiento rápido, y una soja de segunda asomando sobre una arveja recién cosechada que había rendido 2800 kg/ha. Una postal, que valía más que mil palabras.

La siembra directa congrega. Y lo más interesante es que permite que productores de los rincones más dispares del mundo compartan e intercambien conocimientos sobre cómo hacer una agricultura más productiva, rentable y sustentable. Ese es el imán de la directa.

Santiago Lorenzatti. Especial para Clarín

Carbono Organico, Acumulacion de Carbono en el Suelo

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  • El carbono orgánico del suelo y el ciclo global del carbono.

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  • El balance de carbono del suelo .

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  • Acumulación de materia orgánica en el suelos en Siembra Directa, con el pasar de los años.

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  • Calidad y dinámica de las fracciones orgánicas en la región semiárida pampeana..

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  • Beneficios ambientales globales del manejo del carbono del suelo: preocupación por la erosión causada por la labranza y por la soja.

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  • Indicadores de calidad de suelos para una agricultura sustentable .

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  • Importancia de la fijación biológica del nitrógeno en el secuestro de carbono en el suelo y en la sustentabilidad agrícola.

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  • La Verdadera Suciedad en Siembra Directa .

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  • Bases estratégicas para planteos agrícolas con excesos hídricos.

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  • Manejo del agua y materia orgánica en sistemas mixtos.

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  • Siembra Directa en sistemas mixtos del sudoeste bonaerense.

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  • Efecto del pastoreo sobre las propiedades físicas de los suelos.

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Planteos Ganaderos en Siembra Directa 2005

Planteos Ganaderos en Siembra Directa 2005


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  • Hacia dónde va la tecnología y los sistemas ganaderos en Argentina

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  • La ganadería me hace mejor agricultor

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  • Siembra de pasturas: factores claves para el éxito.

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  • Siembra directa de pasturas en suelos no agrícolas

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  • ¿La nueva alfalfa del Gran Chaco Gualamba?

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  • Verdeos invernales. Producción de forraje en el área de Marcos Juárez

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  • Abastecimiento de fósforo y de nitrógeno en pasturas para una ganadería productiva sustentable

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  • El “rejuvenecimiento” y la fertilización con nitrógeno y azufre de pasturas degradadas de alfalfa.

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  • El fósforo en los pastizales naturales de la región NEA

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  • Respuesta del campo natural a la fertilización con fósforo.

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  • Tecnologías para corregir y mejorar la calidad de los forrajes conservados.

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  • Utilización de forrajes conservados y concentrados para la producción de carne con novillo Holando Argentino.

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  • La soja como recurso forrajero de pastoreo.

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  • Ensilaje de grano de maíz húmedo.

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Sistemas Ganaderos en Siembra Directa 2º Simposio Nacional

Sistemas Ganaderos en Siembra Directa 2º Simposio Nacional


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  • Situación actual del mercado de carmes.
  • El rol del IPCVA en la cadena de carnes.
  • Uso eficiente del agua en los sistemas ganaderos.
  • Manejo agrónomico de campos bajos.
  • Agricultura y ganadería.
  • Producción de carnes bovina en el chaco santiagueño.
  • Siembra directa y reservas en los sistemas de producción lechera.
  • Ganaderia intensiva bajo SD en el sudeste de la Prov de Buenos Aires.
  • Siembra directa de pasturas en el centro de Corrientes.
  • Experiencia de formación y recuperación de pasturas en consociación de gramíneas y legumbres.
  • ¿Agricultura vs. Ganadería?.
  • Balance cationico nutricional.
  • Beneficios productivos y económicos de una fertilización de alfalfa.
  • Cría bovina intensiva.
  • Establecimiento “El casco” Blúa Hnos.
  • Integración cría-agricultura en áreas submariginales.
  • Renta y riesgos en el negocio agropecuario.
  • Integrar la cadena de ganados y carnes: un desafió.
  • La cadena de valor en la producción y comercialización de carnes bovina.
Extractado de:
http://www.aapresid.org.ar/elportal/nota.asp?did=1360

domingo, agosto 07, 2005

Almacenamiento de trigo en bolsas plásticas

Almacenamiento de trigo en bolsas plásticas


Durante la cosecha se presentan dificultades y problemas: altos costos de los fletes y servicios, baja capacidad de negociación, pérdida de identidad del producto que imposibilita aprovechar calidades diferenciales y el sobre precio, demoras en la trilla por la baja disponibilidad de camiones, además de los riesgos comerciales en sus etapas intermedias.

Actualmente, se pone mucho énfasis en bajar los costos de producción, evaluando las alternativas para ahorrar insumos o labores, pero no siempre se enfatiza en bajar los costos de comercialización.

Por lo tanto, cuando no se dispone de silos en el campo o la capacidad de los mismos es insuficiente, la alternativa de almacenar grano en el silo bolsa debe ser analizada como una alternativa de mejorar la rentabilidad de la empresa.

L as bolsas plásticas son un tipo especial de almacenaje hermético utilizado tanto para el almacenaje de granos secos como también para la conservación de ensilajes de maíz, sorgo, etc. tanto en planta entera como en grano húmedo, además de diversos forrajes.

Se han realizado varios trabajos en embolsado de trigo, entre ellos Casini (1996) ensayó embolsando 20 toneladas de trigo a 13% de humedad, donde encuentra que el poder germinativo (PG) (96% inicial) y la calidad panadera no se afectó durante el período de almacenamiento, pero no se brinda información referida al tiempo de almacenamiento. A su vez recomienda que con un 13% de humedad no se superen los 60 días de almacenamiento, y si se pretende almacenar por más de 60 días se debe secar el grano por lo menos a 11%. Bartosik y Rodríguez (1999) realizaron ensayos embolsando maíz en bolsas de 50 Kg con 13.6, 15 y 17% de humedad durante un período de cuatro meses. La calidad comercial del maíz (grano dañado y peso hectolítrico) no se afectó luego de los cuatro meses de ensayo en las bolsas con 13.6% de humedad, en tanto que a 15% la calidad comienza a deteriorarse a partir de los 2 meses, y con un 17% el deterioro comienza antes de los 2 meses. Los mismos autores analizaron una bolsa de 3500 Kg de maíz con 14% de humedad y encontraron que la oscilación diaria de la temperatura alcanza los primeros 15-20 cm superficiales, mientras que el resto del grano no sufre alternancias diarias de temperatura.

En Tandil técnicos de INTA Balcarce realizaron un ensayo en condiciones de campo, a partir del mismo se pueden resaltar algunas conclusiones:

La temperatura del grano en las bolsas sigue la evolución de la temperatura ambiente lográndose un marcado descenso de la temperatura durante el tiempo de almacenaje. Dicha evolución fue influenciada por la posición del grano en la bolsa. El grano de la parte superior presenta un descenso casi inmediato de la temperatura, por disipación del calor al aire ambiente más frío que el grano. El grano ubicado en la parte inferior de la bolsa disipa el calor al piso, pero a una menor velocidad, en tanto que el grano del centro de la bolsa es el que más tiempo tardó para bajar su temperatura. A medida que transcurre el tiempo las diferencias entre las zonas de la bolsa se hacen menos notables. La bolsa de grano a 12.5% de humedad siempre presentó temperaturas promedios inferiores al grano embolsado con 16.4% de humedad.

• No se ha observado variación alguna en el contenido de humedad en la bolsa de trigo. Tampoco se ha observado estratificación de humedad según la posición del grano en la bolsa.

• Los parámetros que conforman el estándar de calidad del trigo no fueron afectados. El peso hectolítrico no tuvo una importante disminución en el tiempo. Dicha disminución no causó un cambio en el grado del trigo. De todos los parámetros que conforman el estándar de trigo el peso hectolítrico es el más susceptible a ser afectado por el almacenaje, por lo que se considera que si el peso hectolítrico no se vio afectado, los demás parámetros de calidad no deberían ser afectados por el almacenaje en bolsas.

• Tanto la energía germinativa como el poder germinativo no fueron alterados durante los 150 días de almacenamiento del trigo a 12.5% de humedad en ninguna de las posiciones de la bolsa. En el trigo a 16.4% de humedad se observa una disminución marcada de dichos parámetros en la zona media e inferior de la bolsa, mientras que en la zona superior dichos parámetros no son afectados sino después de 80 días de almacenaje. Esto sugiere que el prolongado tiempo que las semillas fueron expuestas a elevadas temperaturas afectaron la viabilidad de las mismas, y que si se tiene la precaución de embolsar las semillas húmedas con bajas temperaturas, se pueden mejorar las condiciones de almacenamiento.

• El trigo a 12.5% de humedad no sufre ningún deterioro importante en su calidad panadera, en tanto que el trigo embolsado a 16.4% de humedad es afectado fundamentalmente en la zona media e inferior de la bolsa. El período de almacenaje de 150 días no parece ser crítico para la conservación del grano a 12.5% de humedad, en tanto que para el grano a 16.4% de humedad se observa el deterioro de algunos parámetros de calidad a partir de los 45 días de almacenaje. Cuando el trigo es almacenado a 16.4% de humedad la calidad panadera es afectada por el almacenaje. Esto se debe fundamentalmente a un efecto combinado de elevadas temperaturas y altas humedades.

• La respiración del grano produjo un aumento en la concentración de CO 2 y disminución de O 2 en el interior de las bolsas. La variación de la concentración de dichos gases fue influenciada por el contenido inicial de humedad del grano, presentando la bolsa de grano a 16.4% de humedad siempre concentraciones más altas de CO 2 y más bajas de O 2 que la bolsa de grano a 12.5% de humedad. Con el transcurso del tiempo de almacenamiento se observa un incremento en la concentración de CO 2 y disminución en la de O 2 en ambas bolsas.

• No se observó la presencia de un solo insecto vivo en ninguno de los momentos de medición. Esto sugeriría que la relación concentración de CO 2 alcanzada en el interior de las bolsas y tiempo de exposición a dicha concentración fueron suficientemente tóxicas como para causar 100% de mortalidad en los insectos.

A partir de estas conclusiones puede decirse que cuando la humedad del grano de trigo no es alta (inferior al 12,5%), el cereal puede guardarse embolsado por un período de alrededor de 5 meses sin grandes pérdidas. No se recomienda el almacenaje de trigo que se haya cosechado con más humedad debido a que se deteriorarán durante el su conservación en bolsas plásticas.

Algunas recomendaciones útiles:

• Elegir los lugares más elevados para colocar las bolsas, de forma de evitar anegamientos e inconvenientes a la hora de cargar los camiones. Es mejor que el lugar tenga pendiente y de colocar la bolsa a favor de la misma.

• Mantener limpio el sector, de manera de poder controlar roedores, peludos, zorros, entre otros.

• Es aconsejable realizar contrafuegos alrededor de las bolsas.

• Realizar controles periódicos del estado de los granos almacenados en la bolsa.

Fuente
• Informe preliminar sobre almacenaje de granos de trigo en bolsas plásticas: Sistema Silobag. Juan Carlos Rodríguez 1 ; Bartosik, R. 1 ; Malinarich, H. 2 . EEA-INTA-Balcarce 1 , Consultor Privado 2 .
• Almacenaje de granos en silos bolsa. Una alternativa. J. Fornieles. Asesor privado.
Extracted by gab, from:
http://www.aapresid.org.ar/elportal/nota.asp?did=733

AAPRESID

Siembra directa, un sistema que evoluciona


La siembra directa es hoy una realidad tangible en Argentina, como así también en muchos países del continente americano. Se estima que se realiza en 90 millones de hectáreas a nivel mundial; de las cuales el 45 por ciento se practica en América Latina, el 41 por ciento en los Estados Unidos y Canadá, el 10 por ciento en Australia y el 3,6 por ciento en el resto del mundo, incluido Europa, África y Asia (Derpsch y Benites, 2004). Sin embargo, las cosas no suceden porque sí.

Detrás de las 16 millones de hectáreas cubiertas con rastrojos en Argentina hay historias, pioneros – con sus con aciertos y errores – y fundamentalmente una buena idea. La idea de sembrar sin arar, que en nuestro país fue tomando forma de innovación; y que hoy seguramente es parte de la explicación del aumento de la producción y la productividad, como así también de la menor pérdida de suelos por erosión. Sin embargo, no está todo resuelto. La producción enfrenta grandes desafíos; y si bien la siembra directa es un buen comienzo queda mucho camino por recorrer para alcanzar una verdadera producción sustentable.

Todo empezó hace más de 20 años, incluso antes que Márgenes Agropecuarios editara su primer número. Y si bien no hubo un dueño de la siembra directa, si existieron visionarios y pioneros que pensaron otra agricultura; animándose a desafiar al paradigma clásico basado en las labranzas. Como diría Víctor Trucco – uno de los principales referentes de este cambio - “ la Siembra Directa reempalnzó el paradigma reinante, proponiendo una nueva agricultura tendiente a resolver la disyuntiva entre productividad y ambiente”. Desde un enfoque amplio, sistémico e integrador la siembra directa rompe con los criterios preexistentes respecto al uso del suelo y manejo del ambiente productivo, iniciándose una nueva era en la producción agropecuaria. Ya no se puede hablar de suelos “arables o no arables”; áreas que no eran productivas porque sus suelos no podían laborearse, hoy han demostrado serlo porque son “sembrables” (Trucco, 2004). La productividad de los suelos en muchas situaciones se ha incrementado, por mejora de la fertilidad física y química, y la más eficiente economía del agua. También se ha reducido el consumo de combustibles fósiles, lo cual sumado a la menor emisión de dióxido de carbono – por ausencia de labranzas – y al secuestro de carbono – por aumento de materia orgánica en determinadas situaciones – ayuda a mitigar el efecto invernadero.

Al estado del conocimiento actual, se vislumbra como una de las alternativas productivas que mejor conjuga los intereses - muchas veces contrapuestos – de alcanzar una producción económicamente rentable para las empresas, ambientalmente sustentable, y socialmente aceptada. Sin embargo, se accederá a todos los beneficios siempre que se comprenda la complejidad de los agroecosistemas en los que el productor trabaja, y se respeten los tiempos de los ciclos biológicos por sobre las urgencias que exige la rentabilidad inmediata. Para ello, desde el plano estrictamente tecnológico, además de la ausencia de remoción deberá plantearse una rotación ajustada en diversidad e intensidad junto con una estrategia de fertilización que al menos reponga los nutrientes que hoy muestran respuesta (nitrógeno, fósforo y azufre). Todo ello, acompañado por tecnologías de proceso y de producto que permitan un uso más eficiente y ajustado de insumos con un menor impacto ambiental, tales como el manejo integrado de plagas, malezas y enfermedades.

Por el contrario, la simplificación de los sistemas biológicos y el no respecto de sus tiempos puede llevara a errores en la implementación. Puntualmente , en muchas situaciones se ha creído que la siembra directa es una tecnología que “cambia el arado por una máquina más reforzada de siembra que consigue sembrar en suelos sin labrar y donde las malezas se controlan con herbicidas” (Derpsch, 2003). Específicamente de las 16 millones de hectáreas contabilizadas en Argentina como “siembra directa”, alrededor del 50 por ciento corresponde a hectáreas cultivadas bajo una visión simplista, que solo la toma como una herramienta tecnológica puntual. Pareciera que en buena parte de los productores está presente la idea errónea de que al “sembrar sin arar” - como única consigna - se elimina todo riesgo de deterioro o degradación, con lo cual quedan habilitados para instaurar cultivos de máximo retorno económico, consiguiendo de este modo el pasaporte de “conservacionista y empresario exitoso” (Romagnoli, 2003). P areciera ser que las reglas del mercado imponen un comportamiento empresario en función a los resultados inmediatos, basados en la ecuación costo-beneficios y simultáneamente, alejan al productor del análisis encuadrado en la lógica de la sustentabilidad para lograr beneficios permanentes a través del tiempo. Así prácticas como la rotación de cultivos, la fertilización con criterio de reposición o el manejo integrado de plagas, quedan relegadas por la imperiosa búsqueda de rentabilidad actual. En este contexto, prácticas tan habituales como los contratos de arrendamiento a un año, y con valores económicos elevados expresados en un único producto, desalientan a una mirada de mediano y largo plazo. Tal vez, parte de la explicación esté dada porque los tiempos de los procesos biológicos -muchas veces desconocidos y otras subestimados- son diferentes respecto de las necesidades cotidianas del hombre, que cada vez más acelerado presiona sobre el ecosistema desplazando la banda de equilibrio a un nuevo punto, seguramente de mayor fragilidad” (Romagnoli, 2003).

En este sentido, AAPRESID se plantea como próximo objetivo extender el concepto que no alcanza con dejar de arar, y que esto solo es la llave para ingresar a un sistema de producción que necesariamente implica comprender las causas y efectos de los procesos biológicos asociados a la producción agropecuaria. Y seguramente la solución no pasará por establecer un esquema dirigista en el uso de la tierra, sino por dar a conocer a los actores las causas y consecuencias del mal uso de la tierra, y especialmente a sus propietarios que son los que en primera instancia van sufrir el efecto económico por la pérdida de capital (Romagnoli, 2003). La capacitación basada en conocimiento científico pasa a ser – una vez más – la llave de la mejora.

Veinte años de historia

Si se realiza un recorrido por los últimos veinte años – período de vida de Márgenes Agropecuario - se puede ver que los cambios tecnológicos asociados a la siembra directa son importantes. Y muchas veces, por el vértigo de la vida contemporánea no somos conscientes de los cambios que suceden, pareciéndonos que “todo sucede naturalmente”. Sin embargo, detrás de cada cambio hay decisiones que se toman y actores que las llevan a cabo. Repasemos algunos de los aspectos tecnológicos de la siembra directa y su evolución.

En las primeras etapas de la siembra directa - fines de los 70 y principios de los 80 – las principales ventajas que se vislumbraban en la siembra directa estaban relacionadas a la protección del suelo de los efectos erosivos, tanto del viento como del agua. La presencia de rastrojos se convertía en un freno a la acción del agua y el viento, los cuales eran por entonces graves problemas que afectaban la productividad del recurso suelo. Sumado a ello, el hecho de sembrar “sin mover” tenía la ventaja de facilitar las tareas operativas de la implantación de la soja de segunda sobre trigo. La ausencia de laboreo permitía ganar entre 7 y 15 días en la fecha de siembra de la soja, sumado a la menores pérdidas de agua por evaporación directa; ambos aspectos de gran importancia en la productividad del cultivo de segunda. Por entonces, algunos productores veían estas ventajas operativas, pero no era común conceptualizar a la directa como un sistema; sólo era una técnica puntual.

De a poco, algunos pioneros convencidos de que muchas de estas ventajas se pontenciaban si se la utilizaba en todos los cultivos de la secuencia, se animaron a hacer experiencias en lotes de producción. Una complicación era el manejo de malezas, ya que la diversidad de herbicidas si bien era amplia, muchas veces no se adaptaba a las condiciones de SD, o su precio las hacía económicamente inviables.

Pero la perseverancia pudo más, y quienes hicieron su experiencia rápidamente experimentaron “en carne propia” las ventajas en la economía del agua que la directa continua permitía. Menor evaporación sumado a menores pérdidas por escorrentía, y mayor infiltración daba como resultado una mayor disponibilidad del recurso limitante, el agua. De a poco los pisos de rinde subieron, estabilizando los niveles productivos; impacto que era más notorio en zonas con ciertas limitantes (suelos más sueltos de clima sub-húmedo).

El ambiente de producción cambiaba, y ello exigía que la genética se adaptara. Las empresas proveedoras de semillas vieron su oportunidad y actuaron en consecuencia. De la mano de la innovación genética – incluso con herramientas biotecnológicas – comenzaron a ofrecer variedades e híbridos seleccionados y adaptados al nuevo ambiente productivo.

La maquinaria era un punto clave a no descuidar. Las sembradoras no estaban diseñadas para las condiciones de siembra que exigía un suelo sin remover. Aparecieron pequeños inventos caseros y adaptaciones en trenes de siembra. Pero al poco tiempo, pequeñas empresas de maquinarias nacionales, comenzaron a responder a la nueva demanda. La limitante pasó a ser el costo de adquisición de la sembradora, y el aggiornamiento de los equipos de fertilización. Todo ello era en parte compensados por el menor consumo de gasoil por hectárea y el menor tiempo operativo, todo lo cual permitía pensar en incrementar la escala de la empresa. De a poco se genera un mercado de contratistas con mayor dinámica; y comienzan a aparecer servicios de siembra en directa a partir de productores que adquiriendo la sembradora la amortizan ofreciendo sus servicios. La dinámica fue tal que hoy puede realizarse agricultura contratando la totalidad de las tareas a terceros especializados.

Agronómicamente, se acrecienta la experiencia en el manejo continuo de rotaciones en SD, no sólo en esquemas agrícolas, sino también en esquemas mixtos. La calve pasa a ser la generación de cobertura, para lo cual cobran gran importancia las gramíneas en la rotación. La estrategia de barbechos largos limpios, comienza a ser cuestionada por algunos técnicos, proponiendo analizar opciones de intensificación de la rotación – más cultivos por unidad de tiempo – o incluso incluir verdeos (que se pastorean) o cultivos de cobertura, como lo hacen los colegas brasileños y paraguayos. El eje agronómico, pasa de la economía del agua a la del carbono y la materia orgánica; poniendo énfasis en su preservación e incremento. Y todo ello sin descuidar la fertilización, punto clave del sistema para no perder fertilidad química en los suelos. Y llegamos a nuestros días, dónde a estos conceptos les sumamos el desafío de las buenas prácticas agrícolas, el registro de indicadores de suelo que sirvan de tableros de comandos, y la potencialidad de certificar el proceso de SD. Todo eso en pocos más de 20 años.

Esta claro que el camino que queda por delante también estará signado por la evolución permanente del sistema de la mano de los conocimientos. Debemos aprender de las experiencias del pasado y el presente, entendiendo que como productores y profesionales del agro trabajamos con sistemas biológicos, cuyos tiempos y procesos debemos esforzarnos por comprender y respectar. Tenemos el gran desafío de producir alimentos para una población creciente, y el de hacerlo de manera sustentable. Nada más estimulante, pero a la vez nada más importante, ya que nos demanda actuar con responsabilidad y compromiso.

Preparando la embolsadora


Preparando la embolsadora


En este informe le reunimos las evaluaciones realizadas por INTA Balcarce en trigo almacenado en bolsas, y algunos consejos prácticos a la hora de confeccionarlas. . .

Estudios realizados por la EEA Balcarce (INTA) en Tandil durante la campaña 2000/01 indican la factibilidad técnica de realizar el embolsado de granos seco, agregando fundamento científico a la experiencia que muchos productores ya habían realizado. Específicamente, en la Estancia San Lorenzo, de Zubiaurre S.A se realizó un ensayo almacenando granos de trigo (ProINTA- Isla Verde) en bolsas plásticas (sistema Ipesasilo), con dos contenidos de humedad 12,5% y 16,4% respectivamente. En ambos casos, la temperatura del grano en el momento del embutido fue en promedio de 39°C; y se utilizaron bolsas de 200 pies de largo, 9 pies de diámetro y 250 micrones de espesor.

Los ensayos se llevaron a cabo, a los efectos de estudiar la evolución de los diferentes parámetros de calidad de los granos y comenzaron en el momento de la cosecha extendiéndose durante aproximadamente 150 días.

· Temperatura

Las evaluaciones muestran que la temperatura del grano en las bolsas ha seguido la evolución de la temperatura ambiente, lográndose un marcado descenso de la misma durante el tiempo de almacenaje. Dicha evolución fue influenciada por la posición del grano en la bolsa. El grano de la parte superior presentó un descenso casi inmediato por disipación del calor al medio ambiente, más frío que el grano. El grano ubicado en la parte inferior de la bolsa disipó el calor al piso, pero a una menor velocidad, en tanto que el grano del centro de la bolsa es el que más tiempo tardó para bajar su temperatura. Las diferentes velocidades de disipación del calor según la zona de la bolsa trajo aparejado diferencias en el régimen térmico del grano según su ubicación. A medida que transcurrió el tiempo, las diferencias entre las zonas de la bolsa se hicieron menos notables.
Otro aspecto destacable fue que la bolsa de grano de 12,5% de humedad siempre presentó temperaturas promedio inferiores al grano embolsado con 16,4% de humedad.

· Humedad

No se observó variación alguna en el contenido de humedad tanto en la bolsa de trigo a 12,5% como la de 16,4% de humedad durante todo el período de almacenamiento. Tampoco se ha observado estratificación de humedad según la posición del grano en la bolsa.

· Dióxido de carbono

Se realizó un seguimiento de la concentración de CO2 durante el período del ensayo a los fines de determinar si se alcanzan valores que permitan realizar un control natural de los insectos.
La respiración del grano produjo aumento en la concentración de CO2 y disminución de O2 en el interior de las bolsas. La variación de la concentración de dichos gases fue influenciada por el contenido inicial de humedad del grano, presentando la bolsa de grano a 16,4% de humedad siempre concentraciones más altas de CO2 y disminución en la de O2 que la bolsa de grano a 12,5% de humedad.

· Actividad de los insectos

No se observó la presencia de un solo insecto vivo en ninguno de los momentos de medición, tanto en la bolsa de trigo a 16,4% de humedad como de a 12,5% de humedad. Esto sugeriría que la relación concentración de CO2 alcanzada en el interior de las bolsas y tiempo de exposición a dicha concentración fueron suficientes como para causar 100% de mortalidad en los insectos.
Experiencias de productores de AAPRESID muestran que insectos que quedaron atrapados al embolsar el cereal murieron, pero permaneciendo intactos – sin descomponerse- manteniendo incluso su coloración.

Tucura en bolsa

Al aumentar la concentración de CO2 -y bajar la de O2 - en el interior de la bolsa los insectos mueren, pero mantienen su integridad (no se pudren).

· Standard de calidad

Los parámetros que conforman el standard de calidad del trigo no fueron afectados por el almacenaje en bolsas. El peso hectolítrico tuvo una muy leve disminución, tanto en el grano a 16,4% como a 12,5% de humedad. Dicha disminución no causó cambios en el grado del trigo. De todos los parámetros que conforman el standard de trigo el peso hectolítrico es el más susceptible a ser afectado por el almacenaje, por lo que se considera que si el peso hectolítrico no se vio afectado en forma significativa, los demás parámetros de calidad no deberían ser afectados por el almacenaje en bolsas.

· Calidad de semilla

Tanto la energía germinativa como el poder germinativo no fueron alterados durante los 150 días de almacenamiento del trigo a 12,5% de humedad en ninguna de las posiciones de la bolsa.
En el trigo a 16,4% de humedad se observa una disminución marcada de dichos parámetros en la zona media e inferior de la bolsa, mientras que en la zona superior dichos parámetros fueron afectados después de 80 días de almacenaje. Esto sugiere que el prolongado tiempo que las semillas fueron expuestas a elevadas temperaturas afectaron la viabilidad de las mismas, y que si tiene de embolsar las semillas húmedas con bajas temperaturas, se pueden mejorar las condiciones de almacenamiento.

· Calidad industrial

El trigo a 12,5% de humedad no ha sufrido ningún problema deterioro importante en su calidad panadera, en tanto que el trigo embolsado a 16,4% de humedad fue afectado fundamentalmente en la zona media e inferior de la bolsa. El período de almacenaje de 150 no parece ser crítico para la conservación del grano a 12,5% de humedad, en tanto que para el grano a 16,4% de humedad se observa el deterioro de algunos parámetros de calidad a partir de los 45 días de almacenaje.
Cuando el trigo es almacenado a 16,4% de humedad la calidad panadera es afectada por almacenaje. Esto se debe fundamentalmente a un efecto combinado de elevadas temperaturas y altas humedades.

Confección de la bolsa: Conviene estirarla?

Al realizar bolsas de granos secos, por falta de humedad y por no ser procesados, no se forma dentro del bag una pared de compactación consolidada, provocando fuerzas desde el interior mayores a las que realizan los granos húmedos al ser embolsados. En consecuencia, el embolsado de granos secos somete al plástico a un esfuerzo superior para contener el material almacenado.

Por cada punto de estiramiento que ocurre en el lateral (flanco), en la parte superior de la bolsa (lomo) se estira entre el 2 y el 3 %. Significa que si en el flanco estiramos un 10 % en el lomo el estiramiento será del 20-30 % ( o lo que es lo mismo se reduce el espesor del plástico un 20-30 %).

Otro aspecto importante, que depende del grano, es que a mayor peso especifico (densidad), mayor es la fuerza radial interna que hace el grano sobre el plástico, mayor será el estiramiento para un mismo nivel de frenado y mayor la precaución que debemos tener en la confección de la bolsa.
Bolsas llenadas con trigo seco ( 750-820 Kg/m3) provocan fuerzas superiores a un girasol seco (360-400 Kg/m3). El procesado del grano también modifica el comportamiento del grano dentro de la bolsa independientemente de la humedad de almacenaje.

Estas dos características, hacen que los niveles de estiramiento con los cuales debemos trabajar en granos secos, no alcancen los máximos permitidos, siendo los niveles óptimos de estiramiento entre el 4-5 %, partiendo del plástico sin estirar.

Consejos útiles:

· Los mejores resultados se obtienen con granos secos (condición de cámara). Si guardamos granos con baja humedad estamos generando un medio con muy bajo intercambio de aire, por lo que la conservación ocurrirá en un ambiente pobre en oxígeno, con altos niveles de CO2; es decir en un atmósfera controlada. Todo ello inhibirá la respiración celular y la multiplicación de microorganismos, como así también la proliferación de insectos.

· Es importante que el grano se guarde lo más limpio posible. Cuanto mayor cantidad e impurezas haya , más condicionantes tenemos en cuanto a la humedad con que se debe almacenar.

· La temperatura durante el almacenamiento acelera los procesos respiratorios dentro de la bolsa, ayudando al crecimiento de microorganismos, modificando la resistencia del plástico y aumentando su permeabilidad. En consecuencia, durante el invierno las condiciones para el almacenamiento son más benignas que durante el verano, máxime si el grano tiene algún punto de humedad. A bajas temperaturas se alarga el período de almacenaje, minimizando las pérdidas.

· Para la confección de la bolsa se debe elegir un lugar alto, limpio y lejos de los árboles. Además se deberá proteger la bolsa del ataque de animales dañinos. Es importante supervisar las bolsas permanentemente y llevar siempre en la camioneta un rollo de cinta para tapar cualquier tipo de orificio que se genere. La cinta viene con las mismas bolsas.

· La bolsa de debe llenar lo mas pareja posible, evitando la formación de camellones y espacios de aire, potenciales sitios de condensación de humedad. Para lograr esto la utilización de los frenos del tractor suelen ser de mucho utilidad.

· La apertura de la bolsa deberá hacerse en sentido transversal respecto al eje mayor de la bolsa, y nunca comenzar el tajo en la parte superior.

· Las aspiradoras de grano, son una solución para retirar el cereal de las bolsas y no solo facilitan la extracción, sino que también juegan un rol importante en la prelimpieza y aireado del cereal. A partir de adaptación que lograron desarrollar talleres locales los equipos combinan aspiración y elevación del cereal con chimango, lo que ha permitido reducir costos y disminuir los HP tractor necesarios para la tarea.

· Si los granos se guardan con algunos puntos de humedad es recomendable que al extraerlos se sequen inmediatamente, para luego ser comercializados.

Fuente:

• Ambrogio, M.; 2002. Embolsando el maíz . Sección “Lo importante hoy” AAPRESID
• Carluccio, J.; Bragachini, M.; Martínez, E. 2001. Los Plásticos y la Conservación de Forrajes y Granos en la República Argentina.
• Clemente, G.; 2001. Embolsando Granos Secos. Villa Nueva SA
• Rodríguez, J.C., Bartosik, R.; Malinarich H.D. 2001. Almacenaje de Granos en Bolsas Plásticas. EEA-INTA-Balcarce.

AAPRESID

Sacado de:
http://apl.org.ar/general/ampliar.asp?idnoticia=21389&idautor=16348&idtipoinformacion=116

Guardando el grano en el lote



Desde hace algunos años que el embolsado de granos secos se ha convertido en una alternativa atractiva en aquellos lugares donde las distancias a los centros de acopio son considerables , los caminos no permiten trasladar la producción o no se cuenta con camiones en el momento oportuno, entre otros inconvenientes. Para conservar el grano en condiciones adecuadas es necesario tomar algunos recaudos, tales como la ubicación de la bolsa, la humedad de almacenamiento, y los cuidados de la bolsa a utilizar.

Introducción

Además de la ventajas económicas y de logística consideradas la técnica presenta una gran ventaja: su sencillez. Para tal fin se requiere un máquina embutidora y un tractor de unos 60-80 caballos. Una vez descargado el grano en la embutidora, esta se encarga de compactarlo en la bolsa de polietileno.

Una máquina para bolsas de 9 pies cuenta con una capacidad operativa de entre 150 y 200 toneladas por hora. Esta gran capacidad permite trabajar con varias máquinas cosechadoras a la vez.

Lo capacidad común de almacenaje es de 235 a 240 ton de maíz por bolsa. Esto se logra en bolsas de 60 mts de largo por 2,70 de diámetro. Existen en el mercado bolsas de menor diámetro (1,5 mts), más empleadas para guardar grano húmedo en planteos ganaderos.

Ventajas:

· Mejorar la eficiencia de cosecha, mejorando el uso del tiempo.
· Almacenar en el mismo lote, reduciendo gastos de flete.
· Simplificar la logística del transporte a los lugares de comercialización.
· Poder operar con fletes más bajos fuera de la época de cosecha.
· Seleccionar granos de diferentes calidades, obtener ventajas comerciales.
· Conservar granos con mayor humedad de la tolerable en silos tradicionales, sin aireación.
· Preservar la calidad de los granos por un tiempo suficientemente prolongado.

Algunas recomendaciones prácticas:

1- Es importante que el grano se guarde lo más limpio posible. Cuanto mayor cantidad e impurezas haya , más condicionantes tenemos en cuanto a la humedad con que se debe almacenar.

La principal precaución que se debe tener radica en la conservación de la bolsa. En la medida que halla ingreso de oxígeno, el cereal toma temperatura y se desencadenan todos los procesos biológicos aeróbicos que terminan por dañar el cereal. Pequeños orificios provocan daños muy importantes dentro de las bolsas.

2- Estudios realizados en INTA Balcarce muestran que si las bolsas no presentan roturas, los insectos de granos almacenados , no prosperan, por la falta de oxígeno.

3 - Se debe trabajar con bolsa de buena calidad de 250 micrones de espesor y la expansión de las mismas no debe ser excesiva.

4- Es importante el lugar donde se va a instalar la bolsa. Elegir lugares altos y de fácil acceso para los camiones. El terreno debe estar acondicionado. No se debería emplear la desmalezadora, por dejar tallos que pueden dañar la base de la bolsa.

5 - La bolsa se debe llenar lo mas pareja posible, evitando la formación de camellones y espacios de aire, potenciales sitios de condensación de humedad. Para lograr esto la utilización de los frenos del tractor suelen ser de mucho utilidad.

6- En cuanto a la humedad del cereal los mejores resultados se han obtenido almacenando granos secos. Cuando hablamos de cereal húmedo se puede guardar maíz con 17 a 18 % de humedad, pero el monitoreo de las bolsas debe ser mas frecuente y se recomienda retirarlo a los 4 a 6 meses, post-almacenaje.

7-Evitar el uso de la máquina embolsadora de grano húmedo para almacenar grano seco por tener el sinfín que presiona la mercadería en posición central. Con esta máquina el grano seco no se comprime adecuadamente. La embolsadora de grano seco, en cambio, se alimenta desde arriba, asegurando la compresión del lomo de la bolsa.

Los mejores resultados se obtienen con granos secos (condición de cámara). Si guardamos granos con baja humedad estamos generando un medio con muy bajo intercambio de aire, por lo que la conservación ocurrirá en un ambiente pobre en oxígeno, con altos niveles de CO2; es decir en un atmósfera controlada. Todo ello inhibirá la respiración celular y la multiplicación de microorganismos, como así también la proliferación de insectos.

La temperatura durante el almacenamiento acelera los procesos respiratorios dentro de la bolsa, ayudando al crecimiento de microorganismos, modificando la resistencia del plástico y aumentando su permeabilidad. En consecuencia, durante el invierno las condiciones para el almacenamiento son más benignas que durante el verano, máxime si el grano tiene algún punto de humedad. A bajas temperaturas se alarga el período de almacenaje, minimizando las pérdidas.

Si los granos se guardan con algunos puntos de humedad es recomendable que al extraerlos se sequen inmediatamente, para luego ser comercializados.

Muy importante: cuidar la bolsa

1. Es importante supervisar las bolsas permanentemente. Reparando cualquier tipo de orificio que se genere.

2. En caso de haberse puesto la bolsa sobre alguna pendiente, es importante que el retiro de cereal se comience a hacer de la parte inferior hacia arriba, para evitar que en caso de lluvias el agua ingrese dentro de la bolsa.

3. Al momento de cortar la bolsa, siempre hay que proceder en forma semicircular y en sentido transversal a la bolsa (nunca en forma longitudinal, para evitar que se abra la bolsa completamente.

4. Mantener limpia la zona circundante a la bolsa mediante aplicaciones con Glifosato, se puede agregar Atrazina, o Arsenal.

5.Si cae grano por rotura de la bolsa cuidar de juntarlo y así evitar que actúe como cebo.

Fuente:
AAPRESID

Sacado de:
http://apl.org.ar/general/ampliar.asp?idnoticia=22324&idautor=16348&idtipoinformacion=116

Granos almacenados en silo bolsas: núcleos de mala calidad



El principio básico de conservación de los granos es guardarlos secos y en una atmósfera controlada (baja concentración de oxígeno y alta de anhídrido carbónico). En estas condiciones se logra el control de insectos y de los hongos que son los mayores causantes del aumento de la temperatura.

Sin embargo, llegada la hora de la comercialización es común hallar en determinados sectores de la bolsa, núcleos con granos de mala calidad a pesar de haber tomado los recaudos del caso durante el embolsado y almacenamiento. Ello puede deberse a las siguientes causas:

· Desuniformidad de calidad del grano a almacenar. La calidad del material a guardar puede presentar impurezas (semillas o restos de malezas, tierra, etc) o bien distinto contenido de humedad. En cuanto a este último punto es importante recalcar que cuanto menor es la humedad del grano a almacenar mejor será la conservación y mayor el tiempo disponible para guardarlos.
· Mala confección del embolsado. Por desuniformidad de la presión de embolsado lo cual genera camellones o espacios de aire que favorecen la condensación de humedad.
· Malas condiciones durante el almacenaje. Debidas a roturas de la bolsa y falta de reparación en tiempo y forma.
Cualquiera de estas causas puede ser suficiente para generar núcleos donde las condiciones de anaerobiosis no sean mantenidas. La actividad biológica se ve incrementada y a causa de ello es común el incremento de la temperatura. La duración e intensidad del proceso determinarán la cantidad y el grado en el cual será afectado el material almacenado.

Recomendaciones útiles:

De acuerdo a lo visto hasta aquí, más allá de haber extremado las precauciones durante la confección y el almacenaje, es posible encontrar en bolsas núcleos de granos de mala calidad. De aquí la gran importancia de observar la calidad de los granos mientras los extraemos de la bolsa.

Si consideramos que una bolsa de nueve pies y sesenta metros de largo puede almacenar unas 200 toneladas de soja (7 equipos de 28 toneladas) y asumiendo una perdida de calidad en el 1% de los granos almacenados, la posibilidad de cargar un camión con un alto porcentaje de grano de baja calidad es elevada. Es decir, debido a que este tipo de perdidas de calidad se da en núcleos o focos es muy probable que si no observamos la calidad del material que estamos extrayendo, podemos incluir en un camión una alta proporción de granos que pueden traernos problemas en el momento de comercializar el producto. La mezcla de estos focos de granos en mal estado en el camión pueden hacer que el muestreo de calidad arroje valores indeseables comprometiendo la calidad de toda la carga.

De aquí la gran importancia de monitorear constantemente la calidad del grano que cargamos en los camiones, por ende debemos usar equipos de extracción de granos que permitan identificar rápidamente estas zonas, evitando su mezcla con los granos de buena calidad.

Fuente:
AAPRESID

AAPRESID
Sacado de:
http://apl.org.ar/general/ampliar.asp?idnoticia=23524&idautor=16348&idtipoinformacion=116

Biotecnología y Siembra Directa, dos cambios de paradigmas que hacen posible una: Agricultura Sustentable de Alta Producción



El propósito de esta presentación es relatar esta historia y el impacto que la misma ha tenido en la producción agrícola.

Pero mas allá de las toneladas producidas me quiero referir a la sinergia que han tenido la biotecnología y otros progresos en las ciencias agrícolas, con la siembra directa y en conjunto, la contribución que ambas han realizado a la seguridad alimentaria, al cuidado de los agroecosistemas, la economía del agua en la agricultura y su uso racional, la economía en el consumo de combustibles fósiles y el secuestro de carbono. Además deseo mostrar la contribución de esta producción a la economía de Argentina, que atraviesa un momento muy difícil y sobre todo a las personas carenciadas y afectadas por el desempleo. Mostrar que este desarrollo para la agricultura de otros países y en especial, para Latinoamérica. Finalmente hablar de los nuevos desafíos de los productores agropecuarios.

Problema:

La agricultura a partir de la “Revolución Verde” fue capaz de aumentar la producción de alimentos por encima del crecimiento de la población. Esta hazaña tuvo un costo, el agravamiento de la erosión y degradación de los suelos y la contaminación de los mismos y del aguas, con los excesos de fertilizantes y agroquímicos. Debemos convenir que si bien fertilizantes y agroquímicos, fueron diseñados para nutrir a las plantas y controlar plagas, enfermedades y malezas; su empleo desaprensivo – estimulado por subsidios – produjo los daños señalados. Sin embargo, en el sistema convencional de producción agrícola, subsisten las labranzas que dejan los suelos expuestos a la erosión y la degradación, perdiéndose año a año superficie agrícola; lo que pone un interrogante muy serio sobre el futuro de la agricultura y la alimentación de la humanidad. La siembra directa, le ha dado respuesta a este interrogante, demostrando que se puede producir sin destruir, aplicando en forma sustentable los avances científicos y tecnológicos de los últimos años.

Productividad: Ambiente y Genética

La productividad de un cultivo esta dado por el “ambiente” donde esta implantado y por la “genética” de la semilla. El ambiente esta definido por el suelo, su fertilidad, estructura, etc.; el clima, con sus lluvias, temperaturas, heladas, etc. y las competencias de malezas, enfermedades y plagas. La genética determina el potencial del cultivo, la resistencia a enfermedades, la adaptación a una región, etc.. Los agricultores operamos sobre el “ambiente”, preparando el suelo, controlando las malezas, manejando el cultivo, etc. Sobre la “genética” operan los breeders y los biotecnologos. Los evangelios cuentan que cuando una semilla cae en suelo fértil da frutos, mientras que si cae entre las piedras no. A esta relación ambiente-genética le podemos agregar, que la productividad del cultivo no puede superar la potencialidad de la semilla, si el ambiente es capaz de ofrecerle las mejores condiciones.

Siembra Directa y Biotecnología

La siembra directa cambio los paradigmas de la agricultura respecto del uso del suelo y el manejo del “ambiente” y la biotecnología cambio los paradigmas respecto de la “genética” de la semilla; a hecho posible la modificación “genética”, mas allá del cruzamiento de los padres. Se inicia entonces un nuevo ciclo en la agricultura, la siembra directa ha cambiado la clasificación de los suelos, ya no se puede hablar de suelos “arables o no arables”; áreas que no eran productivas porque sus suelos no eran arables, hoy han demostrado serlo porque resultan que son tierras “sembrables”. De acuerdo al nuevo paradigma, los cultivos en la naturaleza que producen, mas allá de los suelos arables.

Siembra Directa en Argentina.

La siembra directa consiste en sembrar sin arar. Las malezas se controlan con herbicidas y la siembra se realiza sobre los rastrojos del cultivo anterior. Si es un suelo virgen, primero se controla la cubierta vegetal con herbicidas y sobre el mismo se siembra. En esencia eso es la siembra directa; sin embargo no es suficiente hacer siembra directa para tener una agricultura sustentable y productiva; para esto se requiere hacer rotación de cultivos, control de malezas, manejo integrado de plagas y reposición de nutrientes. Si hacemos esto en forma apropiada, decimos que aplicamos un “sistema de producción en siembra directa” y logramos tener alta producción. También sustentabilidad, porque al no realizarse labranzas, los suelos dejan de perder materia orgánica y emitir CO2, ganan materia orgánica y secuestran CO2 - con la “consecuente mitigación del efecto invernadero”- ; se produce también un incremento de la vida biológica del suelo, ya que no se perturba este habitad; los animales, insectos y microorganismos, encuentran un ambiente para su desarrollo y generan beneficios físicos y químicos para los suelos, es decir: su fertilidad. Los suelos agrícolas dejan de degradarse, para empezar a mejorar con la producción. Los rastrojos protegen los suelos de la gota de lluvia y su impacto erosivo; mejoran la infiltración y retienen la humedad, haciendo mas eficiente el uso del agua.

Los productores agrícolas en Argentina, empezamos a interesarnos en la siembra directa en los años 80; en 1989 fundamos la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, AAPRESID. Sembrábamos entonces unas 3000 hectáreas con este sistema, la sumábamos entre los veintitrés productores y fundadores. En la campaña 2003/4 se sembraron 16 millones de hectáreas de esta forma, es decir un 60% de la agricultura argentina y la producción pasó de 30 a 70 millones de toneladas al año.

Biotecnología en Argentina.

En el año 1991 la Secretaría de Agricultura de Argentina, creo la Comisión Nacional Asesora en Biotecnología Agrícola, CONABIA, integrada por científicos de primer nivel del sistema científico argentino; la cual se ocupó de diseñar un sistema de evaluación y bioseguridad de los eventos biotecnológicos, que empezaban a aparecer en el mundo. De este modo en el año 1996 se inició la siembra de soja resistente a glifosato. A partir de ese año empezó a aumentar la superficie de soja y el porcentaje de soja sembrado con soja genéticamente modificada. Se pasó de una superficie de 6 millones de hectáreas en el año 96 a mas de 13 millones en el 2003; y la producción se incrementó de 11 millones de tn. a 34 millones de tn. en 2002/3. Esto tuvo que ver que los productores “se dieron cuenta” de los beneficios de la siembra directa, encontraron en la “soja rr” una simplificación muy importante en el control de malezas, con lo cual ampliaron su área de soja, a expensas de otros cultivos, superficies dedicadas a la ganadería y en menor medida la incorporación de nuevas áreas .

Así como podemos hablar de la regulación de la biotecnología, como ejemplo de Argentina para el mundo, no podemos decir lo mismo respecto de los derechos de propiedad intelectual. En AAPRESID somos concientes, que si no se resuelve este asunto, perderemos el principal atributo que hemos tenido para alcanzar los logros a los que me estoy refiriendo, que es el acceso a la tecnología. Estoy convencido de que por mas esfuerzo que hagamos, seguiremos dependiendo de la tecnología que se genera en otras partes del mundo. Sabemos que Argentina es uno de los grandes jugadores, en la producción mundial de alimentos y por lo tanto donde esta tecnología tiene que aplicarse. Estamos convencidos que se debe llegar a un acuerdo que constituya un verdadero “win-win” para la industria y la producción, como lo ha sido por muchos años en la historia de la agricultura argentina. Nosotros mismos - los productores - estamos invirtiendo confiando en que ese momento llegará pronto.

Cambios organizacionales en producción. “Redes”

Los cambios tecnológicos fueron acompañados por cambios organizacionales de los productores. La siembra directa facilitó la tarea de implantación de cultivos, pero aumento la complejidad de los conocimientos requeridos para una producción eficiente. También requirió de nueva maquinaria, en especial sembradoras y pulverizadoras. De modo que rápidamente aparecieron empresas que se dedicaron a dar servicios de siembra, pulverización, fertilización, cosecha, transporte, etc.. De modo que la agricultura empezó a transformarse en una agricultura de servicios; en la que los servicios son un negocio en si mismo. Se dio un fenómeno de “outsourcing” y la tierra paso a estar disponible por “contratos”. Productividad, rentabilidad, servicios, especialización, gerenciamiento, etc., pasaron a ser la clave de una agricultura productiva y rentable, basada y demandante de conocimiento y capacitación. De este modo, la innovación tecnológica se acompañó por “innovación organizacional”.

Se ha pasado así de una producción de productores, a una basada en “redes de producción”, la que genera una agricultura altamente competitiva y participativa, dado que individuos “sin tierra” encuentra lugar en una actividad productiva, vital para la supervivencia de la humanidad. Gustavo Grobocopatel, que ha sido uno de los impulsores de este concepto introducido por Héctor Ordóñez en Argentina, llama a este proceso “toyotismo”.

El desafío de crear valor, empleo y la vida rural.

Un concepto muy difundido es que la producción agrícola, las comodities, no tienen valor agregado y que por lo tanto dan lugar a países pobres y este es un concepto equivocado. Los países no son pobres por producir comodities, son pobres por otras razones. Estados Unidos es el mayor productor de comodities agrícolas y no es un país pobre.

La agricultura “crea valor”, a partir de la tierra. La tierra en producción es la misma de la de hace 10, 50 o 100 años; seguramente por el proceso de explotación esta peor que entonces, sin embargo el valor de la producción de una hectárea es mayor, aunque los precios los productos sean menores; la tecnología, el conocimiento ha cambiado la productividad de los suelos. Antes producíamos una tonelada de maíz y hoy producimos 10 toneladas o más. Si se deja de tener vacas pastando y se siembra soja, es porque la soja agrega mas valor a la tierra, que criar ganado. Este valor no solo es económico, genera rentabilidad; también es la vital cantidad de proteínas producidas. Tener buenas tierras constituyen una ventaja comparativa, que se transforman en ventajas competitivas a partir de emplear una buena tecnología y generar una buena producción.

Por otra parte disponer de soja a un país le confiere una ventaja comparativa, que se transforma en competitiva por intermedio de la industria aceitera. Esto ocurrió también en Argentina, en la que esta industria creció en capacidad junto con el incremento de la producción de oleaginosas - especialmente soja – y hoy el país dispone de las plantas mas grandes y competitivas del mundo.

Aparece así, el efecto transformador de la agricultura y creador de empleos, ya no solo directamente en las actividades directamente relacionadas, sino en todas aquellas que se hacen posible a partir de la existencia y requerimientos de la producción, desde la sembradora y el fabricante de ruedas, al camionero y la fabrica de camiones y el aceitero y la empresa constructora de puertos y el corredor de bolsas del mercado. Hay un cambio de paradigmas en la creación de empleos.

La vida rural también se transforma a partir, del incremento de ingresos de una parte de sus habitantes, la vida se desplaza del campo a las pequeñas y medianas ciudades del interior. Crece en ellas la demanda y oferta de servicios y la calidad de vida. Aparece también un cambio de paradigmas respecto a la vida en el interior de los países.

Beneficios para la Humanidad.

Es bueno recordar conceptos que la población urbana – mayoritaria – ha olvidado, las plantas pueden sintetizar todos los aminoácidos; los animales - incluido el hombre - no pueden, aunque todos ellos sean esenciales para la vida. Los aminoácidos forman parte de las proteínas y el hombre y los animales, adquieren su aminoácidos de las proteínas que sintetizan las plantas. Lo que hace a las proteínas vegetales, esenciales para la alimentación de la humanidad.

La soja es la principal fuente de proteínas vegetales disponibles, su producción es de 130 millones de toneladas, la fuente que le sigue es la de colza, 18 millones de toneladas, es decir no llega a ser el 14% de la de soja. De modo que cuando hablamos de soja, mas allá de su importante aporte de aceite, pensamos en su aporte de proteínas. De modo que si nos preocupa la “seguridad alimentaria de la humanidad”; nos debe importar la producción de soja.

El consumo de proteínas de europeos y norteamericanos, una población de 800 millones, es en promedio de 120 Kg. por persona y por año; mientras que la de China con 1200 millones, apenas supera los 20 Kg. por persona/año; la de India, Pakistán y Bangla Desh con 1300 millones de habitantes, su consumo no llega a 20 Kg/pers/año y África con 800 millones, no llega a 10 Kg/pers/año. No ignoro la complejidad del problema del hambre, pero sin duda que el problema será menor si somos capaces de aumentar la producción de proteínas y eso lo estamos logrando. Argentina produce aproximadamente 10 millones de toneladas de proteínas más, que hace siete años.

Beneficios para la economía argentina.

También podemos apreciar que la innovación tecnológica, en el sector agrícola argentino, tubo un impacto importante en la economía nacional; como ya señalamos la incorporación de la biotecnología produjo una inflexión en la producción de soja a partir de la campaña 96/97, con un incremento que acumulado hasta la campaña 2002/3 supera los 100 millones de toneladas extras, cuyo valor económico supera los 20 billones de dólares, es decir un monto superior a las reservas de divisas que dispone Argentina.

Por otra parte el gobierno argentino impuso a partir del 2002 una retención del 20% a las exportaciones agropecuarias, lo significo un ingreso fiscal de 5.600 millones de pesos en el año 2003; cifra que representa 1.6 veces el monto necesario para sostener un plan de emergencia, para atender a 2 millones de desocupados.

El propósito de las cifras

Destaco estas cifras porque pocas veces se puede demostrar, en forma tan contundente los beneficios de la adopción de tecnología y del desarrollo de la investigación científica. También pone de relieve la importancia de la “innovación” para superar las dificultades del conjunto de la sociedad, mas allá del crecimiento económico de un sector determinado.

Mi intención es contar los hechos ocurridos en la agricultura argentina, para desmitificarlos,

mostrar que no son mágicos,

que no son el resultado de la suerte,

que no son el resultado de la benignidad de las pampas,

que no son resultado del tipo de cambio.

Son el resultado de la innovación , que es posible; los cambios de paradigmas , que son necesarios; el esfuerzo y la inteligencia que son indispensables y de la capacidad de adaptación frente a las crisis, que las circunstancias nos presentan, que ha tenido el sector productivo de argentina.

Nuevos desafíos empresarios

Los productores argentinos han demostrado una capacidad singular, para adoptar cambios tecnológicos que van mas allá de imitar los modelos de producción de los países avanzados, como se desprende de lo comentado. Esto no significa ningún acto de soberbia, ya que por mucho tiempo seguiremos dependiendo de los aportes científicos y tecnológicos de las sociedades avanzadas. La siembra directa no es un descubrimiento científico, es una innovación, basada en información conocida.

Las variedades genéticamente modificadas, han sido generadas en los Estados Unidos.

Esta dependencia seguirá así por mucho tiempo, no obstante los productores hemos tomado conciencia, que nuestra producción cada día dependerá mas de lo que pase en un laboratorio, allí la semilla, en el campo: toneladas de semillas.

Por eso hemos decidido incursionar en la industria biotecnológica y ha invertir en ellas las utilidades de la producción. En un país con el desarrollo y características de Argentina, con un sistema científico que ha dado tres Premios Nobel y un sector agropecuario con mas de 150 años de experiencia; la alternativa es una iniciativa innovadora, que reúna al sector público y el privado.

En el año 2002, se constituyó una empresa: Bioceres, cuyos accionistas son productores agropecuarios y su objetivo es financiar proyectos de biotecnología, de universidades, CONICET e INTA.

Recientemente Bioceres se ha asociado con otra empresa privada del área farmacéutica, con experiencia en biotecnología – ha logrado producir vacas clonadas y transgenicas, que expresan hormona de crecimiento humano en la leche – Biosidus y juntas han formado una nueva empresa INDEAR, Instituto de Agrobiotecnología de Rosario, cuyo objetivo es construir un centro de genómica de plantas, con la participación de científicos del Conicet.

Creemos que esta es la respuesta a los desafíos que presenta la Sociedad del Conocimiento, invertir en ciencia y confiar que ciencia y producción agropecuaria, serán pilares del desarrollo económico de Argentina, en un futuro próximo.

Víctor H. Trucco

AAPRESID

Embolsando el maíz



El embolsado de granos secos es una tecnología que rápidamente se ha difundido entre productores. La experiencia acumulada en maíz es importante, y aquí le adelantamos los aspectos prácticos a considerar durante el embolsado de maíz y su posterior conservación.

El embolsado de granos secos permite ganar eficiencia de cosecha, mejorar aprovechamiento de las maquinarias, y un mejor control del proceso de cosecha. Una sola persona atiende el equipo y puede recibir el cereal procesado por tres cosechadoras grandes (maxi-cosechadoras) al mismo tiempo.

Es un sistema ideal para trabajar con cereal seco. Pero, en caso de trabajar con cereal húmedo funciona correctamente en la medida que no haya roturas en las bolsas.

En esta situación hay que impedir , por todos los medios, que ingrese oxígeno al interior de la bolsa. El cereal, aún cuando se encuentre húmedo (13 a 17%) pierde temperatura dentro de la bolsa dado la ausencia de oxígeno. En la medida que haya entradas de este gas, se desencadenan todos los procesos biológicos aeróbicos y el cereal comienza a ser dañado por hongos, insectos, y otras plagas de granos almacenados; y por supuesto el cereal toma temperatura.

Existen excelentes resultados embolsando cereal con más de 17 % de humedad, habiéndolo sacado 11 meses post-almacenaje, obviamente, teniendo todos los cuidados necesarios.

Algunas recomendaciones prácticas

1 - Trabajar con bolsa de buena calidad (espesor y elasticidad).

2 - Aunque las fábricas recomienden expandir la bolsa hasta un 10 % de su estado original, es aconsejable no expandirla demasiado, ya que hay más por perder que por ganar. Si consideramos que en una bolsa expandida entran 200 tn, y en una sin expandir 180, vemos que esta diferencia no cambia los números, pero sí cambian los riesgos por posibles roturas frente a eventuales pedradas u otros accidentes. Después de muchos meses de almacenaje los mismos granos de maíz cuando la bolsa se expande demasiado provocan pequeños orificios sobre el material, permitiendo la entrada de oxígeno. Por cada punto de estiramiento que ocurre en el lateral (flanco), en la parte superior de la bolsa (lomo) se estira entre el 2 y el 3 %.- Esto significa que si en el flanco estiramos un 10 % en el lomo el estiramiento será del 20-30 %.- Esto hace reducir el espesor del plástico un 20-30 %, es decir si partimos de un espesor de 200 micrones solo quedaran 140 micrones en el plástico estirado. También se diluyen los aditivos un 20-30 % y en algunos casos más, ya que por ser componentes muy distintos la dilución es heterogénea.-

3- Es importante el lugar donde se va a instalar la bolsa. Debe ser alto, y la bolsa se ubicará a favor de la pendiente. Es recomendable limpiar el lugar para evitar roturas en la parte basal.

4 - Es preferible comenzar el proceso de embolsado desde el lugar más alto de la pendiente hacia la parte más baja, ya que se logra una mayor uniformidad en el armado de la bolsa. Además, se evitan camellones y cámaras de aire innecesarias.

5- Una vez terminada la bolsa es prudente rellenar con tierra sus laterales para impedir que ingrese agua de posibles charcos y para detectar con facilidad eventuales daños de roedores.

6- Se deben desrratizar los campos y controlar los peludos en por los menos 4 - 5 has alrededor de las bolsas. Antes que nada hay que trabajar para que las plagas no se acerquen a las bolsas. Es imprescindible evitar que caiga cereal fuera de la máquina de embolsado y en caso que ello ocurra, se debe limpiar para evitar que se acerquen las plagas.

Cuidando la bolsa

• Es importante supervisar las bolsas permanentemente y llevar siempre en la camioneta un rollo de cinta para tapar cualquier tipo de orificio que se genere. La cinta viene con las mismas bolsas.

• En caso de haberse puesto la bolsa sobre alguna pendiente, es importante que el retiro de cereal se comience a hacer de la parte inferior hacia arriba, para evitar que en caso de lluvias el agua ingrese dentro de la bolsa.

• Al momento de cortar la bolsa, siempre hay que proceder en forma semicircular y en sentido transversal a la bolsa, para evitar que se abra la bolsa completamente.

• Las aspiradoras de grano, son una solución para retirar el cereal de las bolsas y no solo facilitan la extracción, sino que también juegan un rol importante en la prelimpieza y aireado del cereal. A partir de adaptación que lograron desarrollar talleres locales los equipos combinan aspiración y elevación del cereal con chimango, lo que ha permitido reducir costos y disminuir los HP tractor necesarios para la tarea.

Fuente:
AAPRESID

Sacado de:
http://apl.org.ar/general/ampliar.asp?idnoticia=42213&idautor=16349&idtipoinformacion=116

Perdida en Cosecha y Poscosecha INTA Manfredi

¿Cómo disminuir los 1.500 millones de dólares/ año de pérdidas de cosecha y postcosecha de granos en Argentina?
INTA Manfredi
04/07/2005 05:14:00 PM
Argentina presenta un retraso tecnológico en su parque de maquinarias agrícolas, como es por ejemplo el caso de los equipos de cosecha.


Argentina presenta un retraso tecnológico en su parque de maquinarias agrícolas, como es por ejemplo el caso de los equipos de cosecha. Argentina presentó un mercado muy deprimido en los últimos cuatro años con una venta que llegó a su punto más bajo con 560 unidades vendidas en el año 2002, aislándose totalmente de lo ocurrido en el año 2003, con 2.334 máquinas vendidas y del año 2004 con un récord en la venta de cosechadoras con 3080 unidades vendidas en dicho año. A pesar de estos dos últimos años récord en ventas de cosechadoras, Argentina aún cuenta con un 35% del parque de cosecha conformado por unidades de más de 10 años de edad y más de 8.000 horas de uso, por lo que para evitar un aumento del envejecimiento tecnológico del parque de cosecha argentino y las consecuentes disminuciones en calidad del servicio de cosecha, harían falta varios años con un nivel de ventas similar al de los años 2003 y 2004, o por lo menos superior a las 1.400 unidades/año que representa el nivel de ventas mínimo, lo que dista de la media en las ventas de los años 1999 al 2002, que fue sólo de 651 unidades.

Esta falta de equipamiento impide una oferta de servicios de cosecha en tiempo y forma, lo que ocasiona un problema de ineficiencia de recolección que en los ocho principales cultivos de la Argentina representan 757 millones de dólares de pérdida, que con una reposición de cosechadoras ideal y un trabajo de extensión de parte del INTA, puede reducirse en un 20 % esas pérdidas recuperando, 151 millones de dólares por año que representa el 89% del monto anual de la necesidad de inversión en cosechadoras para la estrategia de crecimiento en el sector de granos.
Además de las pérdidas pre y durante la cosecha, en el almacenaje, secado y transporte (Postcosecha), Argentina pierde otros 727 millones de dólares. Como ningún sistema de postcosecha puede mejorar la calidad del grano, en el mejor de los casos puede mantenerla, resulta fundamental iniciar bien el proceso de la calidad final, desde que el grano (alimento), esta almacenado en la planta antes de su recolección mecánica. La calidad final esta condicionada desde la siembra del cultivo, hasta su destino como alimento.

Por los lineamientos con que se manejan las decisiones políticas oficiales, como así también las inversiones productivas del sector privado parecen proyectarse todos los esfuerzos en orientar al país como productor de Agroalimentos, con un protagonismo cada día más importante en el comercio mundial.

En el año 2004 el INTA lanzo a nivel nacional el Proyecto Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos (PRECOP), cuyo principal objetivo es la reducción del 20% en las pérdidas cuanti y cualitativas en los procesos de cosecha y postcosecha de granos en Argentina. El proyecto PRECOP apunta operativamente a identificar cuáles son los problemas que limitan el desarrollo de la eficiencia en los procesos de cosecha/postcosecha y el aumento de la calidad de los granos, aportando las soluciones en tiempo y forma que permitirán incrementar la competitividad de los sectores involucrados.

Problemas, causas y soluciones propuestas por el INTA Precop a la problemática de la cosecha y postcosecha de granos

· Problemas

a) Pérdidas durante el periodo de Cosecha
La evolución en la producción de granos en los últimos 16 años en nuestro país (de 37 a 84 millones de toneladas por año), no se ha visto reflejada en la cantidad de equipos de cosecha vendidos por año, lo que provoca la siguiente problemática:

- Mayor producción de grano: basada en el incremento de productividad y también en el crecimiento del área de siembra, nos llevan a una mayor demanda de equipos de cosecha, dado que la capacidad productiva de las cosechadoras es medida en t/h y no en ha/h (mayor t/ha, menor velocidad y menor ha/h).

- Menor reposición de cosechadoras: existe un déficit en el nivel de reposición de cosechadoras. La maquinaria de edad avanzada tiene deficiencias en su sistema de corte, trilla, limpieza y traslado, que generan pérdidas de calidad y cantidad en el grano cosechado e ineficiencia en el sistema productivo.

A pesar de que en el año 2004 se marcó un record histórico en el nivel de máquinas vendidas, se necesitarían varios años del nivel de ventas del 2004 para evitar que el parque de cosechadoras argentino aumente su edad promedio de 9 años (Tabla 2).

Tabla 2. Detalle del parque de cosechadoras por edad.

Tabla 3. Tendencia estimada en la cantidad de cosechadoras vendidas según origen. Para el 2004, y proyecciones del 2005 y 2006. Fuente: INTA Manfredi.

Las evaluaciones de pérdidas de granos producidas durante la cosecha, son consideradas muy elevadas. Llevadas al plano económico representan una disminución en la producción anual del orden de las 4,6 millones de toneladas (un 5,5 % de la producción bruta), con un valor de 757 millones de dólares/año, para los cinco principales cultivos extensivos del país: Soja, Maíz, Girasol, Sorgo y Trigo (Tabla 4), y los tres cultivos regionales de importancia como son el Maní, el Arroz y el Poroto, más aún, teniendo en cuenta que en el caso de estos tres cultivos han visto reducida su área productiva frente a cultivos extensivos más rentables (soja, etc.), con la consecuente reducción en la demanda de mano de obra para sus respectivas provincias y para el país.

Tabla 4. Pérdidas de cosecha de los principales cultivos. Fuente: INTA 2005

Hasta aquí sólo fueron cuantificadas las pérdidas cuantitativas, o sea, los granos que por ineficiencia de cosecha quedan en el rastrojo y no ingresan a la tolva de la cosechadora.

También existen pérdidas cualitativas de calidad de los granos cosechados debido al mal tratamiento, por retraso en el inicio de la cosecha, o por alteraciones mecánicas durante el proceso de trilla, separación, limpieza y movimiento de descarga, llegando al proceso de industrialización con materia prima de menor valor industrial, o bien, dificultando el proceso de almacenaje, por presentar deterioro mecánico, impurezas, o estar afectado por hongos e insectos.

b) Pérdidas durante el periodo de Postcosecha

Si bien no existe en el país un registro estadístico que cuantifique las pérdidas de postcosecha, estas se consideran porcentualmente tan altas como en el período de cosecha.

Estimaciones realizadas en nuestro país revelan que las pérdidas físicas y de calidad producidas por incorrecto manipuleo y almacenamiento, por un incorrecto empleo de técnicas de almacenaje en chacra, por insuficiente infraestructura de transporte y puertos, como así también el excesivo gasto de energía en el secado, producen una pérdida total del 6 al 8 % o más sobre la producción de granos.

El total de pérdidas -que representan un volumen mínimo (considerando como mínimo un 6 % de la producción total)- de 4,1 millones de toneladas de granos y una gran deficiencia de operación, en el plano económico resultan en un valor aproximado de 712 millones de dólares por año para los cultivos que abarca este proyecto (Tabla 5). Desde luego, no se computa la pérdida por caída de precios por la falta de calidad intrínseca de los granos, ya sea, alimenticia o industrial.

Tabla 5. Pérdidas en el periodo de postcosecha, para los cultivos considerados. Fuente: INTA 2005.


Frente a un sistema como el que presenta la agricultura argentina, donde faltan camiones para trasladar el cereal de chacra a las plantas de acopio y acondicionado, donde poseemos un excesivo costo del flete en la época de cosecha, y falta de caminos y rutas para extraer con agilidad los granos durante la cosecha, el productor argentino optó por manejar tranqueras adentro más del 40 % de los granos producidos, realizando su propio almacenaje, el cual, no siempre está bien manejado y con muchas deficiencias de infraestructura. De los 36 millones de toneladas en chacra, 16 o más son almacenados en bolsas plásticas, otros 15 millones de toneladas almacenados en silos y celdas de campaña, mallas de alambre, sin aireación y el resto unos 5 millones de toneladas en plantas de silos con aireación y secado de regular eficiencia.

El almacenaje en silo de bolsas plásticas (recordando que para la campaña 2004/05 se planea guardar bajo este sistema un volumen de más de 19 millones de toneladas de grano), realizado sin el asesoramiento correcto, acerca de llenado de la bolsa con eliminación de aire, límite de humedad del grano, según el tiempo de permanencia y la temperatura de almacenaje, puede ocasionar pérdidas importantes de peso hectolítrico y de la calidad del grano almacenado, y si a esto se añaden las pérdidas por rotura de bolsas por condiciones climáticas (granizada), o las roturas por animales (roedores, peludos, etc.), las pérdidas producidas durante la extracción de la bolsa, o las provocadas por el hombre, las pérdidas totales son importantes y merecerán un especial tratamiento en este proyecto.

En los sistemas de silos de campaña -de almacenaje aeróbico-, el productor no realiza un seguimiento correcto del grano, con inspecciones periódicas y medición de la temperatura, descubriendo al extraer el grano del silo los problemas y las pérdidas que se ocasionaron.

Todo este panorama indica que existe más del 40 % del volumen del grano con almacenaje con cierto grado de deficiencia por desconocimiento, falta de capacitación y también de información.

Por otro lado, teniendo en cuenta lo referente al transporte de los granos, los camiones que trasladan el cereal en su gran mayoría lo hacen con cierto grado de pérdida por sobrecarga, agujeros, roturas en la estructura, perdiendo una buena cantidad de grano en el proceso de traslado de chacra al acopio. Los camiones al superar en ruta cierta velocidad y al carecer de cubierta la carga con lonas, provocan la voladura de granos, siendo otra causa de pérdida sumadas a las disminuciones de calidad por la falta de limpieza de los camiones graneros, que provocan contaminación de granos indeseable y perjudicial, por lo que resulta necesario concientizar a los productores, transportistas y participantes del mercado, acerca de las pérdidas en esta etapa y la forma de aumentar su eficiencia.

Es necesario tomar cabal idea que cada año se registran significativas pérdidas de cantidad y calidad, ocasionadas por condiciones climáticas adversas y por el mal manejo de los granos, tanto durante la cosecha como en el período de postcosecha, lo que representa un total de pérdidas de 1.484 millones de dólares/año (Tabla 6).

Tabla 6. Pérdidas totales de cosecha y postcosecha en Argentina


· Causas principales que inciden en los altos niveles de pérdidas de cosecha y postcosecha

En nuestro país existe una tecnología de cosecha y postcosecha que permitiría trabajar con valores de pérdidas muy por debajo de los niveles que expresan las evaluaciones realizadas a campo, pero que aún no ha sido adoptada por los usuarios a causa de los siguientes factores principalmente:

- Desconocimiento de la alta incidencia económica de las pérdidas de cosecha sobre el margen neto de los cultivos. En muchos casos las pérdidas de cosecha superan el 50 % del margen neto del cultivo, y en muchos casos la tecnología propuesta por el proyecto es de costo cero.
- Falta de difusión de técnicas de cosecha que permitan evitar pérdidas, correctamente avaladas por ensayos de experimentación adaptativa y por investigaciones realizadas tanto en el país como en el extranjero.

- Falta de concientización sobre la importancia económica de realizar evaluaciones de pérdida de cosecha.

- Falta de difusión de métodos sencillos de medición, que permitan detectar rápidamente la magnitud de las pérdidas y comparar con los niveles de tolerancia para cada situación y cultivo en particular.

- Ausencia de un correcto sistema de contratación del servicio de cosecha que incentive al contratista a reducir pérdidas durante la cosecha.

- Desconocimiento de la incidencia económica de las pérdidas de postcosecha que se producen utilizando una tecnología inapropiada.

- Poca difusión de técnicas de secado, manipuleo y almacenamiento de granos que permitan evitar pérdidas, avaladas por investigaciones realizadas tanto en el país como en el extranjero.

- Falta de concientización sobre la importancia económica de realizar evaluaciones de pérdidas de postcosecha.

- Falta de difusión de métodos sencillos de medición, que permitan detectar rápidamente la magnitud de las pérdidas y comparar con los niveles de tolerancias para cada situación y grano en particular.

Tampoco existe difusión de métodos rápidos más sofisticados para la evaluación final del producto.

- Normas de clasificación inadecuadas en la comercialización de algunos granos lo que impide el incentivo de producir mejor calidad.

- Falta de capacitación por parte del empresario rural sobre el manejo correcto de nuevos sistemas de almacenamiento en chacra (silos bolsa, silos de campaña, y celdas).

- Falta de trabajos de investigación, desarrollo y generación de tecnologías superadoras, tanto en cosecha como en post cosecha, avaladas con evaluaciones representativas, que permitan ajustar y mejorar el mensaje de extensión con un alto impacto de adopción.
- Falta de análisis de inversión sobre la conveniencia de invertir en equipamiento, infraestructura y capacitación en las diferentes etapas de cosecha, almacenaje y transporte de los granos.

· Soluciones propuestas por el PRECOP

- Posibilidades de revertir la situación

Si en nuestro país pudiéramos reducir en un 50% los valores de pérdidas de cosecha y de post cosecha, igualaríamos los porcentajes de pérdidas de los países tecnológicamente más desarrollados (EE.UU. y Europa), el proyecto de INTA sobre Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos (PRECOP), se propone reducir los valores de pérdidas en un 20% en el ámbito de influencia del mismo, tanto en el período de cosecha como en el de postcosecha, por considerar que es un valor que se alcanzará teniendo en cuenta los siguientes puntos:

· Promoviendo y mejorando la eficiencia de cosecha y postcosecha en las diferentes etapas de cada proceso.

· Concientizando al productor (el 35 % de los destinatarios de este mensaje), contratista (65 % de los destinatarios de este mensaje) y empresario rural sobre los beneficios reales de elevar el nivel de inversión en equipos de cosecha y postcosecha.

· Difundiendo información que permita regular a conciencia la cosechadora, cabezales y todos los procesos mecanizados de postcosecha.

· Aplicando prácticas de manejo de cultivo que permitan cosechar en tiempo y forma.

· Mejorando levemente la infraestructura de acopio actual.

· Atendiendo la necesidad de información del productor y empresario rural sobre las tecnologías de almacenamiento en chacra.

· Generando, desarrollando y experimentando soluciones técnicas imnovativas, cuyo producto permita mejorar el mensaje de extensión hacia los fabricantes y usuarios de la tecnología de cosecha y postcosecha, propuesta por el proyecto.

· Explorando en otros países todo aquello que acelere el proceso de mejora del conocimiento sobre los procesos de cosecha y postcosecha de granos.

Reducir un 20% las pérdidas en cosecha y post cosecha respectivamente (solamente en los 5 cultivos extensivos más importantes, más los 3 regionales de mayor importancia), le significarían al país un beneficio adicional 296 millones de dólares por año.

Dado que cada vez son mayores las exigencias en la comercialización de granos, que deben ser sanos y limpios, sin contaminantes ni materias extrañas, la demanda de calidad debe comenzar en el momento de la cosecha y continuar en la etapa de post cosecha desarrollándola en forma eficiente y fluida.

El mejor camino para reducir las pérdidas de Cosecha y Postcosecha de Granos en Argentina es la capacitación y el trabajo conjunto del productor, el técnico, el contratista, el industria y todos los actores de la cadena agroindustrial de granos en Argentina.

Recuerde que los granos son alimentos, y deben ser tratados desde la siembra, la cosecha y hasta el fin de su proceso industrial como tales

INTA Manfredi
Sacado de:
http://apl.org.ar/general/ampliar.asp?idnoticia=44330&idautor=16235&idtipoinformacion=22